Oratoria

 

En la comunicación de información, la oratoria es una competencia imprescindible para la transmisión de las ideas y nuevos conocimientos desarrollados. La oratoria incluye diversas habilidades, entre las que se encuentran:

 

  • Lectura precisa: leer en voz alta exactamente lo que está escrito, sin omitir palabras ni letras, ni cambiar un término por otro; pronunciar las palabras de forma correcta (incluyendo términos en otro idioma), y observar los signos de puntuación y acentos gráficos.
  • Articulación clara: pronunciar las palabras de modo que se distingan tácitamente los sonidos. Implica utilizar adecuadamente los órganos de la voz y comprender la estructura de las palabras.
  • Pronunciación correcta: decir bien las palabras. Supone articularlas con los sonidos adecuados, pronunciar con mayor intensidad la sílaba tónica de cada palabra y tomar en consideración los signos diacríticos.
  • Fluidez: leer y hablar de modo que las ideas y las palabras broten con naturalidad, no entrecortándolas ni pronunciándolas con lentitud exasperante. Implica no titubear ni tropezar al hablar.
  • Uso adecuado de las pausas: hacer interrupciones variables en puntos convenientes del discurso. A veces, consiste tan solo en suspender momentáneamente la voz. Las pausas deben cumplir una función útil: enfatizar, dar pie a la reflexión, etc.
  • Énfasis en las ideas principales: destacar los conceptos clave del discurso, y no solo determinadas palabras en las oraciones.
  • Volumen adecuado: hablar con suficiente intensidad de voz. Deberá tenerse en cuenta el tamaño y características del auditorio, los ruidos distractores, el tema del discurso y el objetivo del mismo.
  • Modulación: variar el sonido de la voz. Implica cambios de ritmo, volumen y tono.
  • Entusiasmo: expresarse con viveza o intensidad de sentimiento por estar completamente convencido del valor de lo que se dice.
  • Buen uso del micrófono: utilizar el micrófono correctamente para ampliar la voz en eventos que cuentan con en apoyo de un equipo de sonido.
  • Desarrollo lógico de la información: organizar la información de manera que se entienda cómo las ideas se relacionan unas con otras y con las consluciones a las que se llega o con el objetivo que pretende alcanzar el discurso.
  • Introducciones y conclusiones eficaces: atraer la atención del auditorio con frases inciales pertinentes que contribuyan de forma directa al objetivo del discurso y, en las frases finales, decir algo concebido para motivar a los oyentes a actuar en consonancia con lo escuchado.
  • Exactitud en las afirmaciones: transmitir información que se corresponda totalmente con los hechos.
  • Claridad en la exposición: expresarse de tal forma que los demás capten con facilidad el significado de lo que se dice.
  • Solidez en la argumentación: aportar pruebas convincentes que avalen lo que se afirma.
  • Uso adecuado de los ademanes y expresiones faciales: mover las manos, los hombros y el cuerpo entero, a fin de expresar ideas, estados de ánimo y actitudes. Mover los ojos y la boca, así como inclinar la cabeza para reforzar lo que se dice y transmitir sentimientos.
  • Contacto visual: mirar por unos instantes a los ojos de quienes están escuchando. Ver personas, no simplemente un grupo.
  • Naturalidad: ser uno mismo: sencillo, sincero y espontáneo.
  • Aplomo: actuar y expresarse con calma y dignidad, manifestando serenidad en el porte.

 

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